Saturday, November 27, 2010

Resumen: A instancia de parte

Katie Cassidy Ciccarone
A instancia de parte. Novela escrita por Mercedes Fórmica con edición, introducción y notas por María-Elena Bravo
Esta novela se imprimió en España en 1955
La copia que leí es de la segunda edición, publicada en 1991. Imprenta de Editorial Castalia, S.A.

Los personajes principales
Julián- está casado con Aurelia con quien tiene un solo hijo, Gregorio; es rico, exitoso y manipulador.  Quiere librarse de su esposa extranjera para que pueda vivir abiertamente con su amante, Bárbara. También quiere obtener la custodia exclusiva de su hijo para que pueda criarlo con Bárbara.
Ignacio (Chano) Maldonado- es que está en “el fondo de su pozo” (pág. 105); fue amigo y compañero de trabajo de Julián hace diez años. Fue despedido de su trabajo después de perdonar a su esposa infiel. Julián se aprovecha de su pobreza y desempleo, y lo manipula para que participe en su plan de incriminar a su mujer, Aurelia
Esperanza Maldonado- la mujer de Chano; lo engañó (y lo dejó por otro hombre) varias veces,  y por eso él fue despedido de su trabajo. Ahora “desea besar el suelo que Chano pisa”(pág.131) porque la cuidó durante una enfermedad que amenazó su vida.
Aurelia- la esposa de Julián; se conocieron y se casaron en las Filipinas diez años antes del comienzo de la novela. Es de raza mixta, y se siente insegura desde su llegada a España. En Manila se la consideraba una mujer muy hermosa, pero Julián se cansó de ella rápidamente después de 10 años de casados. Todavía está muy enamorada de su marido y no entiende su desdén inexplicable hacía ella. Su hijo Gregorio es la luz de su vida.

Los personajes secundarios
Gregorio- el hijo joven (de más o menos 10 años) de Julián y Aurelia. Es amigo de Carmen.
Bárbara- la mujer indigente y abandonada que conoce a Julián en el barco en su viaje de las Filipinas a España. Desde ese día, llevan a cabo una relación amorosa secreta. Es rubia, delgada y no se parece nada a Aurelia en cuanto a la apariencia.
Rosalía- la hermana de un amigo íntimo de Julián (Rafael); ha estado enamorada de Julián desde su adolescencia. Julián y su familia se quedan en casa de Rosalía, su padre y su sobrina después de regresar a España. Le ayuda a Julián en su plan para deshacerse de su esposa
Carmen- la sobrina de Rosalía; hija de Rafael quien se marchó de España después de la muerte de su esposa (Clara)
Amalia- la vieja niñera de Carmen
Setefilla- una criada de la casa de Rafael
Manuel- el amante de Esperanza
Fuensanta- otra mujer del convento declarada culpable del adulterio por su esposo

El escenario
Los acontecimientos de la novela se desarrollan en Cádiz, España en 1918 (aproximadamente) con retrospectivas de los diez años anteriores.

El asunto en breve
Esta novela -- que demuestra el peligro diario de vivir en una sociedad en la que hay una división desigual de poder y derechos -- cuenta la historia de Julián, un hombre que se ha casado con una hermosa mujer filipina de raza mixta a la que ahora desprecia por su color diferente. Para librarse de ella sin renunciar a la custodia de su hijo, Julián manipula a un antiguo compañero de trabajo, ahora sin empleo y en una situación financiera desesperada, para ayudarle a configurar su esposa como adúltera. Chano acepta (de mala gana) participar en la trampa, y la esposa de Julián es declarada culpable del adulterio. Es enviada a un convento en las Filipinas (a instancia de parte de él). Julián puede vivir abiertamente con su amante y conservar la custodia exclusiva de su hijo, Gregorio, pero todas las demás personas sufren de graves heridas emocionales. Esta novela dramática revela --desde las perspectivas de mujer y hombre--el miedo y la desesperación de las mujeres que vivían en España durante esta época cuando “las leyes [eran] distintas para los hombres (pág. 217).”

Los capítulos de la novela
Introducción (págs. 7-56)
Bibliografía (págs. 57-58)
Criterio de la presente edición (págs. 59-60)
Cap. i. (págs. 63-70)
Cap. ii. (págs. 71-79)
Cap. iii. (págs. 81-91)
Cap. iv. (págs. 93-99)
Cap. v. (págs. 101-106)
Cap. vi (págs. 107-115)
Cap. vii. (págs. 117-23)
Cap. viii. (págs. 125-32)
Cap. ix (págs. 133-41)
Cap. x (págs. 143-45)
Cap. x (págs. 147-54) (Probablemente sea un error, pero en mi copia hay dos capítulos X y no hay capítulo XI)
Cap. xii (págs. 155-62)
Cap.xiii. (págs. 163-66)
Cap. xiv. (págs. 167-74)
Cap. xv. (págs. 175-80)
Cap. xvi. (págs. 181-88)
Cap. xvii. (págs. 189-91)
Cap. xviii.  (págs. 193-95)
Cap. xix. (págs. 197-203)
Cap. xx. (págs. 205-11)
Cap. xxi. (págs. 213-17)
Cap. xxii. (págs. 219-22)
Cap. xxiii.  (págs. 223-25)
Cap. xxiv.  (págs. 227-30)

La estructura y voz narrativa
La novela, compuesta de 23 capítulos formales (aunque relativamente breves), se narra en tercera persona a través de la utilización de un(a) narrador(a) omnisciente. El uso de este estilo narrativo le permite al lector comprender los pensamientos y sentimientos de cada uno de los personajes principales. Se nota especialmente en la descripción de la angustia y el desamparo de las mujeres de la novela.
El uso de retrospectivas frecuentes le permite al lector entender la historia de cada personaje y la manera en que esta historia influye sus acciones en el presente.
Los eventos de la novela se llevan a cabo durante (más o menos) unos meses en 1918.  

El resumen
Cap. i (duración: una noche)
Chano y Julián se encuentran después de muchos años fuera de un café en Cádiz. Julián ha estado  vagando las calles, “absorto en su problema” (pág. 64) acerca de su esposa. A Julián le cuesta mucho tiempo reconocer a su antiguo compañero de trabajo, Chano, descrito como un hombre “visiblemente derrotado” (pág. 63). Los dos entran en el café para tomar una copa. El camarero se niega a servir a Chano hasta que pague su deuda. Julián se ofrece a pagarla. Chano pide trago tras trago (un doble de aguardiente, un doble de coñac), y a medida que se emborracha más y más, empieza a contar la triste historia de su vida. Le cuenta a Julián de su esposa infiel, Esperanza, que lo había dejado dos veces por otro hombre y causó que fuera despedido de su trabajo en la compañía donde trabajaban Julián y él. Chano culpa la infidelidad de ella por su desempleo y ruina financiera. Le confiesa a Julián que de vez en cuando tiene que pedir limosna para comprar ropa y comida. Siente mucha vergüenza por su situación y le pide a Julián no contársela a nadie. La conversación (sobre todo de un solo lado) vuelve a Esperanza y por qué Chano decidió perdonarla. Todo el mundo le decía que él la debiera haber matado. Julián se queda en silencio durante todo el discurso. Cuando Chano deja de hablar, Julián le da dinero- mucho más de lo que necesita para su deuda. Le dice que otro día lo buscará y sale del café. Chano pide dos filetes y regresa a casa. Allí se encuentra con su esposa y comienza a gritarle con mucho desprecio. Grita que ahora tiene dinero y que ella no podrá encontrar a otro hombre capaz de cuidarla como él.

Cap. ii (duración: un día)
Chano se despierta en su vivienda y no recuerda nada de la noche anterior. Tiene mucha hambre pero decide no levantarse hasta que no pueda aguantar más el dolor de un estómago vacío. Es evidente que este juego de evitar los dolores del hambre es su rito diario. Mira su vivienda y piensa en su “doble personalidad” (pág.72); explica que él mismo tiene dos partes: el Chano expectante y el Chano activo. Las dos partes se hablan y se riñen acerca de su vida y cómo mejor evitar el hambre. De repente se da cuenta de que tiene resaca por haber bebido demasiado la noche anterior. Intenta recordar lo que pasó. Agarra su chaqueta y el dinero que le dio Julián cae en el suelo. Al principio tiene mucho miedo, pero se siente aliviado cuando recuerda su reunión con Julián en el café. Comienza a reflexionar sobre su antigua amistad con Julián, y recuerda que Julián fue uno de los hombres que votaron a favor de su expulsión de la compañía. Chano se pone muy enojado. Se da cuenta de que Julián solamente le dio el dinero para compensar su traición, y Chano decide aprovecharse de su generosidad mientras dure.

Cap. iii (duración: 10 años del pasado, unos minutos del presente)
Julián está en la cama con su esposa, Aurelia. Está pensando en el olor “insoportable” de su piel y el “perfume repugnante” de su cuerpo (pág.81). Es obvio que quiere dejarla, y ahora está diseñando un proyecto para hacerlo. Reflexiona sobre la repugnancia completa que se siente hacia su esposa, al mismo tiempo reconociendo la injusticia de sus sentimientos. Recuerda la época cuando verdaderamente la amaba y le parecía hermosa y deseable. Recuerda que pensaba que el tono único de su piel era “el compendio de la delicadezas,” aunque ahora se lo ve “como signo de una raza podrida” (pág. 83). El/la narrador(a) explica que Aurelia se siente muy sola en este país extraño y no tiene nadie en quien puede confiar. Un comentario casual de una de las empleadas de la casa le ha causado a verse a sí misma de una manera crítica. Aunque su esposo se ha dado cuenta de su angustia, no ha hecho nada para consolarla. Aurelia no comprende por qué Julián ha comenzado a tratarla con tanto desdén, porque siempre pensaba que los dos se amaban.
Él vuelve al pasado, a la primera vez que la vio y se enamoró de ella. Se casaron en Manila y pasaron diez años felices juntos antes que decidiera regresar con su familia a España. En el barco, él vio a muchas mujeres blancas, y empezó a comparar sus rasgos con los de su esposa exótica. Comenzó a asociar su cara con el olor “obsesionante” (pág.84) de las especies transportadas en el barco. A mitad del viaje, conoció a Bárbara- una mujer rubia, delgada y muy pobre. Estaba viajando en la bodega del barco porque no tenía dinero. Le explicó a Julián que prefería viajar en la bodega en vez de compartir cabina con las mujeres de color del barco. Le dijo que piensa que las mujeres de color eran repugnantes, y él comenzó a preguntarse cómo podía haberse casado con una. Empezó a despreciar a su esposa inocente y no le permitía salir de su camarote para que Bárbara no se enterara de que tenía una esposa “amarilla.” Decidió que haría todo posible para mantener a Bárbara a su lado e iba a instalarla en una casa cuando llegan a España.
Cuando la familia llegó, Rosalía, la hermana de un amigo íntimo de Julián los recibió y los trajo a su casa donde iban a vivir. Rosalía les dijo que su hermano había desaparecido después de la muerte de su esposa, y ahora Rosalía cuidaba a su sobrina y la casa.

Cap. iv (duración: una tarde del presente, varios años del pasado)
Este capítulo comienza con una descripción de “la casa de al lado” de la casa de Rosalía. Es un burdel, un hecho que escandaliza a Rosalía sin fin. Carmen, la sobrina de Rosalía, le pregunta sobre la casa, y Rosalía le aconseja bruscamente a dejar de mirarla. El ama de Carmen, Amelia, le explica que las mujeres de la casa son condenadas y que “el que se acerca a ellas pierde el norte para lo bueno.” (pág. 94) Las empleadas de la casa de Rosalía se hablan de la vida de las prostitutas (lo que comen, lo que hacen durante el día, lo que hay dentro de la casa) y Rosalía insiste en que le va a dar cuenta del escándalo al alcalde de Cádiz. Rosalía comienza a pensar en su amor no correspondido por Julián. Se había enamorado de Julián en su adolescencia cuando él venía a visitar a su hermano. No era una mujer bonita, pero cuando Julián salió de España “alimentó ilusiones imposibles” (pág. 96) hacía él. Se enfermó físicamente y emocionalmente cuando se enteró de su matrimonio con Aurelia.

Cap. v (duración: una hora)
Julián y Chano se hablan en una taberna. Julián le ofrece a Chano sacarle de su lamentable situación financiera. Dice que Chano está “en la flor de la vida, (pág. 102)” y que todavía puede tener éxito y encontrar la felicidad. Trata de mencionarle a Chano que puede ser que necesite que haga algo por él, pero no menciona nada específico. Le dice a Chano que debe vengarse de las personas que lo persiguieron en el pasado. A Chano no le interesa la venganza y reacciona con sorpresa ante la sugerencia de Julián. Durante la conversación entera, Julián piensa para sí mismo en lo que tiene que decir para poner en marcha su proyecto, sin asustar a Chano. Dan un paseo y le invita a Chano venir a visitar a su familia. Le dice que quiere trabajar con él y Chano tiene dudas acerca de su sinceridad.

Cap. vi (duración: unos días del pasado y una tarde del presente)
Chano se acuerda de la época en su vida cuando perdió su trabajo y a sus amigos. Se acuerda claramente de la vergüenza y el dolor de ir a la casa de cada uno de sus amigos y de haber sido rechazado. Poco después de su expulsión de la compañía, se enfermó y casi murió. Después de su recuperación, muchos de sus antiguos amigos intentaron hacer las paces con él, pero rechazó a todos.
Se encuentra en el presente, delante de la casa enorme de Julián donde todos lo saludan con entusiasmo. Piensa que todo debe ser un sueño o una visión producida por demasiado vino. Conoce a Rosalía y todos los miembros de la familia de Julián. Está tan agobiado que no puede hablar. Comienza a tomar jerez, lo que le hace sentirse más cómodo. Rosalía y Julián hacen todo lo posible para hacerlo sentir parte de la familia.

Cap. vii (duración: unas horas)
Otra vez hablan Chano y Julián. Hablan acerca de la familia de Julián y como su reunión con ellos ha hecho a Chano plenamente consciente de todo lo que ha perdido. Piensa en Esperanza y su traición destructiva. Julián le menciona que si él mismo hubiera sido el traicionado, buscaría venganza. Cuando Chano llega a casa y ve a su esposa, la pega sin piedad. Ella no se defiende.
Mientras Julián camina a casa, comienza a entender que Chano ahora es más que “un pedazo de carne resignado” (pág.121) y se pregunta cómo puede seguir con su explotación de él como parte de su plan. Además trata de justificarse a sí mismo su plan para enviar a su esposa de vuelta a Filipinas y quedarse con su hijo. Aunque se siente un poco culpable, piensa para sí mismo que “ningún animal muere porque le quiten a su cría” (pág. 123).

Cap. viii (duración: unas horas)
Chano y Julián se reúnen en una cervecería y hablan otra vez de la venganza. Julián sigue alentando a Chano a buscar la venganza contra los que le han hecho daño. Le pregunta a Chano lo que haría si alguien le pidiera, como favor, hacer algo que coincidiera con su venganza. Finge hablar hipotéticamente, pero Chano entiende que está hablando de sí mismo. Chano reitera una y otra vez que no le interesa la venganza hasta que Julián menciona vengarse de Esperanza. Cree que Chano debe traicionar a su mujer de la misma manera que ella lo traicionó con otro hombre. Le dice a Chano que conquistar a otra mujer lo hará parecer más hombre en los ojos de Esperanza. Después Julián finge que estaba bromeando, pero Chano no puede olvidarse de la idea.
Cuando Chano llega a casa, Esperanza está. Ella se asusta cuando se lo ve sonriendo, y se pregunta cuál es la causa de la transformación de su buen y querido esposo en un hombre violento. A la vez, Chano se pregunta si su esposa cree que es patético e incapaz de inspirar pasión en una mujer.

Cap. ix (duración: unos años del pasado)
Este capítulo cuenta la historia de la relación tumultuosa entre Esperanza y Chano. Ella nunca fue considerada una mujer bonita y cuando se casó con Chano esperaba darle, por lo menos, una familia grande. Su incapacidad de quedar embarazada la hizo sentirse vacía y sin valor. Comenzó una relación con otro hombre para sentirse más mujer. Cuando Chano descubrió su aventura, ella lo dejó y fue a vivir con su amante. Después de unos meses, se enteró que su amante, Miguel, la estaba engañando. Volvió al lado de Chano y le pidió perdón. Sin embargo, poco después de su regreso, volvió a su amante otra vez.
Cuando Miguel fue matado en una pelea, Esperanza se enfermó gravemente. Encuentra refugio en un vagón abandonado. Chano la encontró allí y la cuidó hasta que se recuperó.

Cap. x (duración: un día)
Julián recibe un telegrama de Bárbara que dice que está en punto de morir de una enfermedad grave. Deja a su familia y va a su lado inmediatamente. Cuando llega, la encuentra en buen estado de salud; ella le ha mentido para conseguir que venga a visitarla. Julián perdona su pequeño engaño y le dice que tiene un plan para que puedan estar juntos para siempre. Bárbara piensa en su suerte en encontrar “una situación” y no siente ninguna misericordia cuando oye de la conspiración contra Aurelia. 

Cap. x (duración: unas horas)
Julián le dice a Chano que Aurelia lo engañó con un mestizo filipino mientras vivían allí. Le dice que quiere castigarla porque no quiere que algún día su hijo se sienta avergonzado de su madre deshonrosa. Julián le dice a Chano que él tiene una enfermedad de muerte y que vive con el miedo de morir y que su hijo querido se quede al cuidado de una mujer malvada y su amante mestizo. Le cuenta varias historias para convencerlo que Aurelia es una mala mujer y que no puede morir en paz sabiendo que su hijo quedará en la custodia de personas tan horribles. Le explica que no puede divorciarla porque entonces todavía tendría la custodia de Gregorio durante la mitad del año. Ha pensado en matarla, pero no es capaz de tanta violencia criminal. Le explica que Chano puede ayudarle remediar la situación. Chano reconoce que le debe mucho a Julián, pero le dice que no puede ayudarle.

Cap. xii (duración: una noche)
Chano no puede dormir; está demasiado angustiado, pensando en lo que quiere Julián. Sabe que debe negar la petición de su amigo, pero se siente obligado a ayudarle. Sigue luchando una guerra interna, y al fin y al cabo decide decirle a Julián que no lo hará. Piensa devolver el dinero que le dio Julián, pero entonces se da cuenta de que sin ese dinero, no será capaz de mantenerse a sí mismo. Sigue su debate interno hasta que Esperanza se levanta. Le pregunta si hay algo que ella puede hacer para ayudarle. Él le grita con furia y le pregunta si a ella aún le importa lo que le sucede.

Cap. xiii (duración: unos minutos)
 Esperanza se preocupa por su marido y su “noche de infierno” (pág. 164). Se enferma de repente en un café y una amiga la cuida. No puede dejar de pensar en su engaño de Chano y que todo lo que le está sucediendo ahora es culpa de ella misma. Cuando se levanta, no puede ver nada. Ha perdido la vista.

Cap. xiv (duración: una noche)
Chano sigue preocupado por su dilema moral. Nunca le ha interesado la venganza y tiene que buscar una manera de justificarse su participación en la trampa para “cazar” a Aurelia. Reflexiona en todas las personas que le han dañado en el pasado y se da cuenta de que Aurelia no tuvo ninguna parte en su caída en la sociedad. Reconoce que si ayuda a Julián pintar a Aurelia como adúltera, dejará de ser buen hombre en los ojos de su esposa. Piensa en las consecuencias que esta decisión tendrá para ella, y en seguida se da cuenta de que ella no está en casa. Recibe un mensaje que le dice que Esperanza ha tenido un vómito de sangre y está en el hospital.  Necesita tratamiento médico inmediatamente, y le va a costar mucho dinero. La única manera en que puede darse el lujo de salvarla es destruyendo la vida de una mujer inocente, Aurelia. Empieza a odiar a Julián por haberlo metido en esta situación imposible. Se vacila una y otra vez entre sus opciones y al fin decide negarse a ayudar a Julián. Pero al fin, le dice que sí, que lo hará.

Cap. xv (duración: unas horas)
Chano entra en una pastelería para comprarle caramelos a Esperanza. Empieza a volverse un poco loco, hablándose a sí mismo y pensando obsesivamente en la sangre. Cree que todavía hay tiempo para negarse a participar en el plan de Julián. Viene a visitar a Esperanza en el hospital. Quiere que ella le pida salvarla para que pueda justificar su decisión. Mientras está con su esposa, se da cuenta de que ella no es culpable de todo el sufrimiento de él; él lo ha traído sobre sí mismo. Jura que va a hacer todo lo posible para curarla.   

Cap. xvi (duración: una tarde)
En este capítulo se desarrollan los detalles de la "caza" de Aurelia. Entra en la casa de Chano, esperando encontrar a su esposo allí dentro. Se sorprende al encontrar a Chano solo. Éste le ofrece vino y toma su abrigo, al mismo tiempo deseando poder decirle que huya. Aurelia nota que la cama está deshecha; Chano le explica que su esposa está enferma en el hospital y que por eso, la casa está muy desordenada. Cuando Chano oye los pasos de Julián en el pasillo, derrama su vino en la blusa de Aurelia. Ella está paralizada por el choque, y Chano empieza a desabrocharse la camisa. Luchan y el cabello de Aurelia se deshace. En este momento, Julián entra con tres amigos desconocidos. Aurelia, aliviada, corre hacia él, pero la rechaza. Julián y los hombres pegan a Chano y se van. Chano está angustiado y se siente enfermo por lo que ha hecho. Va al hospital para ver a Esperanza y confesarle todo. Con desesperación intenta justificarle sus acciones. Se da cuenta de que Julián lo ha usado como un peón en su juego malvado.

Cap. xvii (duración: un día)
Julián regresa a casa y habla con Rosalía. Le cuenta que encontró a Aurelia con Chano. Le dice que nunca ha estado contento con ella. Rosalía se compromete a hacer todo lo que pueda para ayudarlo porque cree que Julián está enamorado de ella. El día siguiente, quita todas las cosas de Aurelia de la casa entera. Rosalía sabe en el fondo que Julián le ha mentido, en particular cuando encuentra unas fotos de Julián y Aurelia cuando eran felices y estaban enamorados. Sabe que Aurelia es inocente, pero Rosalía está tan llena de rencor y amargura que, de todos modos, destruye las fotos.

Cap. xviii (duración: unos minutos)
Julián le dice a su hijo, Gregorio, que su madre los ha dejado por otro hombre. Gregorio no lo cree, porque ama y confía mucho en su madre. Julián le dice que Aurelia lo había engañado con varios hombres durante todo el matrimonio y que es “una mala mujer” (pág. 194). Gregorio se niega a creer la historia y le pregunta si tiene pruebas. Cuando Julián le dice que sí, Gregorio por fin empieza a dudar de su madre.

Cap. xix (duración: una noche)
Este capítulo explica lo que pasa inmediatamente después del descubrimiento de Chano y Aurelia, desde la perspectiva de Aurelia. Salen de la casa y los amigos de Julián no le permiten hablar con su esposo. Quiere explicarle todo porque sabe que no ha hecho nada malo. Los hombres la hacen subir a un coche sin decirle adónde va. Por fin, llega a un convento donde una monja la saluda. La monja le dice que Dios le perdonará sus pecados y que ella ya ha visto a muchas mujeres que vienen a arrepentirse por su conducta. Aurelia insiste en no haber hecho nada malo y le pide ver a su marido. La monja le dice que una esposa debe obedecer a los deseos de su esposo y su esposo quiere que pase la noche en el convento.
Fuensanta, otra mujer del convento, la acompaña a su dormitorio. Le explica que todas las mujeres en el convento están encarceladas (a instancia de parte de sus maridos) después de haber sido descubiertas por sus esposos en situaciones comprometedoras.
Le explica “la caza” de las mujeres y las trampas que organizan los hombres para quitarles a sus hijos. Aurelia se vuelve histérica y Fuensanta intenta calmarla. Aurelia le pregunta que cuántos años ha estado encarcelada y le contesta que ya ha pasado doce años en el convento.

Cap. xx (duración: un día)
Aurelia no puede dejar de pensar en Fuensanta. Tiene miedo por sí misma y especialmente por su hijo. Intenta convencerse otra vez que no ha hecho nada malo. Fuensanta le explica un poco acerca de su propia historia triste. Tiene tres hijos, pero su hija no la ha visto desde su infancia. Le cuenta a Aurelia de la manera cruel y abusiva en que su esposo la trataba y de su aventura con otro hombre. Otras mujeres del convento le cuentan sus historias.

Cap. xxi (duración: una semana)
El próximo día, Aurelia se levanta y una monja le dice que tiene que prepararse para su juicio. No le deja ver a su hijo. Un hombre le hace una serie de preguntas que debe contestar con sí o no. Una semana después recibe el veredicto: la han condenado por adulterio. Debe cumplir diez años de prisión en el lugar elegido por su marido ya que fue enjuiciada a instancia de parte de él. No se le permitirá ver a su hijo. Las mujeres hablan de la injusticia de este castigo porque a las mujeres que cometen crímenes más graves todavía se les permite ver a sus hijos.
Esa misma tarde, Bárbara llega a la ciudad y se reúne con Julián en un hotel. Le pregunta a Julián si deben preocuparse por hacer lo mismo que ha condenado a Aurelia. Julián le responde que “las leyes son distintas para los hombres” (pág.217).

Cap. xxii (duración: unos minutos)
Chano está en un café y los demás clientes y empleados comentan su riqueza nueva. Uno de ellos dice que aunque es rico, además está loco. Su culpabilidad y su odio por sí mismo son abrumadores. Piensa que sería “mejor la muerte en una cuneta que esta agonía que [le] traspasa” (pág.222).  

Cap. xxiii (duración: unos días)
Julián consiente que Aurelia cumpla su condena en un convento en Filipinas. La mayoría de las mujeres cree que ella se resigna a su destino, pero está esperando el momento ideal para escaparse y reunirse con su hijo. Un día se escapa y vuelve a su antigua casa. Llama desesperadamente a su hijo desde fuera de su ventana. Gregorio se niega a contestar, porque su padre le ha dicho que necesite ser hombre. Aurelia sigue gritando hasta que entiende por fin que a su hijo le han hecho un lavado de cerebro contra ella. Ha perdido a su hijo definitivamente.

Cap. xiv (duración: un día)
Esperanza llega a casa con una amiga, después de salir del hospital. Es evidente al entrar que nadie ha estado allí “desde que pasó lo que pasó” (pág.227). Encuentra el abrigo de Aurelia. Le dice a su amiga que tiene confianza en su marido, y que cree de verdad que nada indecente ha pasado entre él y Aurelia. Le pregunta a su amiga acerca de Aurelia: cómo se la veía, cómo reaccionó cuando fue atrapada. Más tarde, se pone el abrigo de Aurelia y baja a la calle. Reflexiona en su vida y se da cuenta de que ella y su traición son la causa de todo el sufrimiento de Aurelia y Chano. Se pregunta si su esposo quiere suicidarse. Piensa en lo que le pasará por sus acciones injustificables.

Los trozos de la novela

Primer trozo (Cap. xxiii, págs. 224-25)
1. Los balcones de la “casa de al lado” se abrieron de par,
2. en par. Despuntaba el día, y a la terraza del Asilo se aso-
3. maron los ancianos.
4. -¡Gregorio! ¡Hijo!
5. Negras caballeras sueltas, blusas desabrochadas, ros-
6. tros afeados por el maquillaje corrompido, cercaron a
7. Chano.
8. -¿Qué buscas?
9. –Una ventana.
10. Gritaban allí mismo. Gritaba una mujer. Un chirrido
11. lacerante, que pudría la sangre.
12. Con la luz exterior, entró el alarido de Aurelia.
13. -¡Gregorio! ¡Hijo! ¿Me oyes?
14. –Que calle esa mujer. Daré todo mi dinero a quien
15. haga callar a esa mujer.
16. -¿Y qué te importa que grite? ¿Qué te va, ni te viene?
17. Los ancianos del Asilo se disputaban los mejores rinco-
18. nes, atraídos por el espectáculo de la calle.
19. Carmen, lloraba en su dormitorio, transida de pavor.
20. Le habían dicho que la madre de Gregorio había muerto y
21. ahora la oía gritar, bajo su propia ventana.
22. Dominando sus nervios Rosalía ordenó a Setefilla. Sal
23. por la puerta de atrás y avisa a la policía. Que se lleven a
24. esa mujer.
25. La de Paterna, no se movió.
26. -¿Acaso hablo en chino?
27. La otra continuó, impertérrita.
28. –En mi casa no tolero insolencias.
29. La criada desapareció, revestida de dignidad. Jamás se-
30. ría cómplice de la canallada de quitar a un hijo y su madre.
31. Refugiado en la torre, Gregorio pegaba la frente a los
32. ladrillos del suelo, los brazos sobre la cabeza, intentando
33. sofocar el grito de su madre.
34. Sentía el impulso de correr a su lado, de besar sus cabe-
35. llos, de alzarla de la tierra. Sin embargo, su padre había
36. dicho que era una mala mujer, tan despreciable y vil como
37. cualquiera de las mujeres de la “casa al lado.” Y a
38. Gregorio le costaba mucho que su padre no mentía.
39. -¿Me oyes?
40. Cada fibra del muchacho se alertaba con el grito.
41. –Tengo que ser un hombre. Mi padre no miente.
42. Apareció Carmen, a medio peinar, las trenzas deshe-
43. chas. Vio a su héroe derribado en el suelo y por vez pri-
44. mera se sintió la más fuerte.
45. Se arrodilló a su lado, lo estrechó contra su corazón.
46. ¡Déjame!
47. Ella siguió acunándole.
48. –Deja he dicho.
49. Su rechazo, sin embargo, era cada vez menos obsti-
50. nando.
51. Aurelia ya no gritaba.
52. De la calle subía un gemido sordo, una especie de la-
53. mento animal.

Escogí este trozo porque demuestra el dolor inaguantable que Julián ha causado a su familia. La desesperación de Aurelia mientras intenta estar con su hijo es insoportable de leer. Y el dolor y el conflicto interno de su hijo joven – forzado a elegir entre sus dos padres—me hizo llorar. Me impactó mucho este trozo; aunque todavía no tengo hijos, me imagino que esta situación sería la peor imaginable para una madre.

Segundo trozo (Cap. xxiv, págs. 229-30)
1.  Subió la cuesta de Plocia.
2.  El levante en calma, dejaban un peso opresivo. Los
3.  tranvías la rozaban.
4.  -¿Es que quiere matarse?
5.  Por ves primera medía su conducta, como si una fuerza
6.  poderosa la obligara a volverse hacia el pasado y enfren-
7.  tar sus consecuencias.
8.  Los actos de Chano --perdón, caída, miseria-- no hi-
9.  cieron sino enoblecerle a sus ojos. Ahora había sido
10.              cómplice de la condena de un inocente, crimen impulsado
11.               por la pobreza que les cercaba, de la que ella era respon-
12.               sable.
13.               Cruzó la calle. El bochorno dominaba el entorno. Halló
14.               refugio en la frescura de las murallas de Puerta Tierra.
15.               Estaba muy cansada. Había salido del hospital y no se
16.               había preocupado de aviar un poco de comida.
17.               El perfume del abrigo, avivó su mente.
18.               -Compraron a Chano para esto.
19.               Ahora, cuando apenas recordaba las facciones de Ma-
20.               nuel y su voz se había transformado en un eco, los hechos
21.               antiguos volvían para condenarla.
22.               Cerró los ojos.
23.               El carabinero que vigilaba el contrabando intentó auxi-
24.               liarle.
25.               - ¿Está enferma?
26.               Negó.
27.               Su malestar no podía aliviarse. Alzó una mano, y detu-
28.               vo un tranvía. Tomó asiento junto a la ventana.
29.               Cruzaron el barrio de San Severino, los jardines de
30.               Augusta-Julia, con sus flores marchitas, las viejas adelfas,
31.               lirios y jazmines.
32.               En San José, las puertas del cementerio aparecían
33.               abiertas de par en par. Como de costumbre, un coche fú-
34.               nebre aguardaba en la  entrada.
35.               - Ese pobre, ya tiene poco que hacer -comentó la via-
36.               jera instalada a su lado.
37.               Volvió la cabeza.
38.               Las campanas de la parroquia volteaban.
39.               - Cuando llegué el momento, ¿qué será de mí?
40.               Entrevió la calle de sus amores, el techo de la casa que
41.               cobijó sus citas.
42.               Aquellas horas felices, encadenaron estas hieles.
43.               Sintió un escalofrío y se cubrió con el abrigo de Aure-
44.               lia, su perfume la envolvió.

Este trozo lo elegí porque muestra cómo los efectos de la gran traición de Julián se manifiestan en un personaje secundario de la novela. Esperanza no estuvo involucrada en el plan de arruinar a Aurelia, pero al final de la novela, siente la misma culpa como si hubiera causado su muerte. Se culpa a sí misma por las muertes emocionales de su marido y Aurelia. Como Aurelia, Chano y Gregorio, se ve en este trozo que Esperanza también ha sufrido una herida mortal que no deja sangre.  

El tema
“No todas las heridas, incluso las que producen la muerte, dejan sangre.” (pág.179) Hay que considerar las decisiones cuidadosamente, porque una sola decisión egoísta puede herir gravemente a muchas personas.

Comentario personal
Me interesó mucho este libro, aunque termina de una manera muy triste e injusta. Además, no puedo decir que fue una experiencia agradable leer de la destrucción emocional de personas esencialmente buenas por el egoísmo de un solo hombre malo. Aunque la novela es dramática y emocionante (sería una buena película), trata de una historia desgarradora, con una conclusión que no soy capaz de imaginarme.
Sin embargo, Fórmica escribió esta novela para aclarar y rectificar los errores que veía en su sociedad. Su estilo de escribir es claro y facilísimo de entender. La autora no se esconde detrás del simbolismo o el lenguaje florido para entregar su mensaje. Es una novela valiente, y aunque es muy triste, es una obra de literatura importante y honesta que merece ser parte de este curso.


3 comments:

  1. ¡Bien escrito! Parece un libro interesante y bastante distinto del mío. Supongo que como yo estarás aliviada de haberlo terminado... :)

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  2. Hola Katie,
    Acabo de leer tu comentario, y a mi me parece bien entendido. buen trabajo, amiga! Nos Vemos!

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  3. ¡Me gusta el tema! Parece que es un libro triste, pero bueno.

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