Sunday, November 28, 2010

Comentario: A instancia de parte


Comentario de
A instancia de parte
Por Mercedes Formica
Editorial Castalia, 1991

TROZO (Cap. XXIII, p. 224-225)
1. Los balcones de la “casa de al lado” se abrieron de par,
2. en par. Despuntaba el día, y a la terraza del Asilo se aso-
3. maron los ancianos.
4. -¡Gregorio! ¡Hijo!
5. Negras caballeras sueltas, blusas desabrochadas, ros-
6. tros afeados por el maquillaje corrompido, cercaron a
7. Chano.
8. -¿Qué buscas?
9. –Una ventana.
10. Gritaban allí mismo. Gritaba una mujer. Un chirrido
11. lacerante, que pudría la sangre.
12. Con la luz exterior, entró el alarido de Aurelia.
13. -¡Gregorio! ¡Hijo! ¿Me oyes?
14. –Que calle esa mujer. Daré todo mi dinero a quien
15. haga callar a esa mujer.
16. -¿Y qué te importa que grite? ¿Qué te va, ni te viene?
17. Los ancianos del Asilo se disputaban los mejores rinco-
18. nes, atraídos por el espectáculo de la calle.
19. Carmen, lloraba en su dormitorio, transida de pavor.
20. Le habían dicho que la madre de Gregorio había muerto y
21. ahora la oía gritar, bajo su propia ventana.
22. Dominando sus nervios Rosalía ordenó a Setefilla. Sal
23. por la puerta de atrás y avisa a la policía. Que se lleven a
24. esa mujer.
25. La de Paterna, no se movió.
26. -¿Acaso hablo en chino?
27. La otra continuó, impertérrita.
28. –En mi casa no tolero insolencias.
29. La criada desapareció, revestida de dignidad. Jamás se-
30. ría cómplice de la canallada de quitar un hijo a su madre.
31. Refugiado en la torre, Gregorio pegaba la frente a los
32. ladrillos del suelo, los brazos sobre la cabeza, intentando
33. sofocar el grito de su madre.
34. Sentía el impulso de correr a su lado, de besar sus cabe-
35. llos, de alzarla de la tierra. Sin embargo, su padre había
36. dicho que era una mala mujer, tan despreciable y vil como
37. cualquiera de las mujeres de la “casa al lado.” Y a
38. Gregorio le costaba mucho que su padre no mentía.
39. -¿Me oyes?
40. Cada fibra del muchacho se alertaba con el grito.
41. –Tengo que ser un hombre. Mi padre no miente.
42. Apareció Carmen, a medio peinar, las trenzas deshe-
43. chas. Vio a su héroe derribado en el suelo y por vez pri-
44. mera se sintió la más fuerte.
45. Se arrodilló a su lado, lo estrechó contra su corazón.
46. ¡Déjame!
47. Ella siguió acunándole.
48. –Deja he dicho.
49. Su rechazo, sin embargo, era cada vez menos obsti-
50. Nando.
51. Aurelia ya no gritaba.
52. De la calle subía un gemido sordo, una especie de la-
53. mento animal.

LOCALIZACIÓN
Este trozo se encuentra en el penúltimo capítulo de la novela, después del juicio de Aurelia. Le han dicho que tendrá que cumplir diez años encarcelada en un convento en las Filipinas, y durante ese tiempo, no le permitirá tener ningún contacto con su hijo. Mientras que ella está esperando ser enviada al extranjero, las otras mujeres en el convento “la habían juzgado torpe, primitiva, resignada,” (p. 223) pero en realidad está esperando el momento ideal para escaparse. Finalmente, se escapa del convento. Está segura de que la policía la busca y que no tiene mucho tiempo. Va a su antigua casa para encontrar a su hijo. Este trozo es la última vez que Aurelia se presente en la novela.

ASUNTO
En la casa al lado de la casa de Rosalía, los balcones se abren. Es madrugada y hay personas en la calle por causa del ruido. A todos les interesa lo que está pasando en la casa de Rosalía. Aurelia le está gritando a su hijo desde fuera de su ventana.  Chano sueña con Aurelia. Una persona le pide a alguien para hacerla callar. Sigue gritando en voz alta. Más personas vienen a ver lo que está pasando. Dentro de la casa, Carmen llora en su cuarto porque oye la voz de Aurelia, pero le ha dicho que ha muerto. Rosalía le pide a Setefilla avisar a la policía para que lleven a Aurelia. Setefilla no quiere hacerlo y le dice que no. No quiere separar a una madre y su hijo.  En su cuarto, Gregoria está pegando la cabeza al suelo y cubriéndose las orejas. No quiere oír los gritos de su madre. Quiere estar con su madre, pero su padre le ha dicho que ella no es nada más que una prostituta. Gregorio está convencido de que su padre no le miente. Aurelia sigue gritando a Gregorio, pero no la contesta. Piensa que tiene que ser fuerte. Su amiga Carmen viene a su cuarto con el cabello deshecho. Vio a Gregorio sufriendo y se siente más fuerte que él por primera vez. Intenta consolarlo, pero Gregorio la rechaza. Ella lo acuna, como si fuera un bebé. En la calle, Aurelia deja de gritar. Desde la calle se oye un gemido y nada más.

ESTRUCTURA
Este trozo está compuesto de 53 renglones que forman parte de 16 párrafos. Cómo el resto de la novela, se narra en tercera persona por el uso de un(a) narrador(a) omnisciente, lo que sirve para darle al lector un perspectivo amplio acerca de los pensamientos y sentimientos de cada uno de los personajes.  Los eventos se revelan por una combinación de dialogo y narración en el pasado.

APARTADOS
Este trozo se puede dividir en tres apartados distintos:
Apartado A (ll.1-18)- Reacciones de las personas fuera de la casa a los gritos de Aurelia: “Los balcones de la “casa al lado” se abrieron…atraídos por el espectáculo de la calle.”
Apartado B (ll. 19-50)- Reacciones de las personas dentro de la casa a los gritos de Aurelia: “Carmen, lloraba en su dormitorio, transida de pavor…Su rechazo, sin embargo, era cada vez menos obstando.”
Apartado C (ll. 51-53)- Reacción de Aurelia cuando se da cuenta de que ha perdido a su hijo: “Aurelia ya no gritaba…una especie la lamento animal.”

APARTADO A
Los balcones de “la casa de al lado” se abrieron de par en par. Despuntaba el día, y a la terraza del Asilo se asomaron los ancianos. (ll. 1-3)
El primer apartado comienza con una descripción de lo que pasó en la vecindad después de los primeros gritos de Aurelia. Ella causó una perturbación tan impactante, que muchas personas, incluso las mujeres del burdel de al lado, tienen curiosidad por ver lo que está pasando. El día apenas comienza, por lo que muchas personas probablemente han estado durmiendo. El uso del verbo "asomar" implica que las personas están un poco nerviosas y temerosas hacia la situación.

¡Gregorio! ¡Hijo! (l. 4)
Aquí tenemos las palabras de Aurelia, dirigidas a su hijo desde debajo de su ventana. Es interesante notar que sus gritos se dirigen exclusivamente a su hijo. No hace ningún intento para llamar a su marido, o aún hablar con una de las empleadas a la puerta de la casa. En este momento de la novela, hablar con su hijo es su único objetivo.

Negras caballeras sueltas, blusas desabrochadas, rostros afeados por el maquillaje corrompido, cercaron a Chano. (ll. 5-7)
Chano, agobiado por la culpa de sus acciones, sueña con Aurelia. Lo más probable es que este sueño fue provocado por el sonido de su voz en la calle. Chano la ve en todas partes; muchas Aurelias lo rodean, lo cercaron. Chano se acuerda de su blusa desabrochada y su maquillaje, corrompido por sus lágrimas de confusión. Incluso en sus sueños, él no es capaz de la culpa que se siente acerca de lo que le ha hecho a ella.

--¿Qué buscas? –Una ventana. (ll. 8-9)
En el sueño, Chano pregunta a Aurelia de lo que está buscando. Ella le dice que está buscando a una ventana. Se puede suponer que Aurelia está buscando la ventana o para llamar a su hijo o para saltar por ella para suicidarse y escaparse de su sufrimiento.

Gritaban allí mismo. Gritaba una mujer. Un chirrido lacerante, que pudría la sangre. (ll. 10-11)
Las mujeres dentro del sueño de Chano, las que representan a Aurelia, comienzan a gritar. A la vez, la Aurelia verdadera grita a su hijo desde fuera de la casa. Los gritos desesperados de Aurelia se describen aquí como chirridos. Esta palabra se define por el DREA como:
1. m. Voz o sonido agudo y desagradable de algunas aves u otros animales, como el grillo, la chicharra

Igual con la mayoría de los animales, es parte de la naturaleza de una madre hacer todo lo que pueda para quedarse con su hijo. Aquí se ve a Aurelia como un ave madre, llamando a su bebé. Está en conflicto completo con sus instintos naturales permitir a sí misma separarse de él. Además, la palabra lacerante implica que sus gritos son llenos del dolor y del sufrimiento, y que causan a las personas que los oyen sentir el mismo dolor intenso. Sus gritos de angustia les cortan y les hieren emocionalmente a las personas que las escuchan. A las personas que los oyen, es tan imposible ignorar la congoja vehemente de cada palabra como ignorar cuchillos punzantes. Por causa de su temor y desesperación, su tono de voz es tan alto que su grito pudría la sangre. Esta expresión idiomática revela algo importante del estado emocional de Aurelia. También el verbo pudrir se asocia mucho con la muerte. La relación entre madre e hijo está pudriendo aquí, muriendo lentamente por un proceso doloroso que viola las leyes de la naturaleza.

Con la luz exterior, entró el alarido de Aurelia. ¡Gregorio! ¡Hijo! ¿Me oyes? (ll. 12-13)
En esta línea se menciona la luz exterior, la luz del sol. Entra en la casa por las ventanas, acompañada por la voz frenética de Aurelia. La imagen de la luz se asocia frecuentemente en la literatura con la esperanza y hasta este punto, Aurelia todavía tiene la esperanza de estar con su hijo otra vez. Ha venido a la casa y lo está llamando, solamente a él, porque espera que todavía la ame y no la haya abandonada. Cuando le pregunta “¿Me oyes?” todavía espera que no le haya respondido porque ya no ha oído su voz. Sin embargo, el uso de la palabra alarido se revela su conflicto interno entre la esperanza y el temor. El DREA define “un alarido” como,

1. m. Grito lastimero en que se prorrumpe por algún dolor, pena o conflicto.
2. m. Grito fuerte o estridente. U. t. en sent. fig.
3. m. Grito de guerra de la tropa al entrar en batalla.

Los gritos crecen cada vez más fuertes y estridentes porque son manifestaciones de su incertidumbre y miedo de que su hijo no le responda. Él representa su última fuente de esperanza y alegría en el mundo, y ha jurado que nunca lo abandonará mientras esté en vida. En este sentido, la tercera definición de la palabra alarido sería la más adecuada. A Aurelia no le importan las leyes de hombre; está lista para entrar en cualquier guerra y para luchar en cualquier batalla para estar con su hijo. Pero cuando su luz ha apagado (la que representa su esperanza de estar con su hijo), Aurelia es esencialmente una mujer muerta.  

--Que calle esa mujer. Daré todo mi dinero a quien haga callar a esa mujer. --Y ¿qué te importa que grite? ¿Qué te va, ni te viene?
 (ll. 14-16)
Aquí dos personas se hablan de lo que está pasando en la calle. No está claro quién está hablando. La primera persona expresa su molestia con la situación. Quiere que Aurelia se calle. No usa su nombre para poner distancia emocional entre ellos. La segunda persona está involucrando completamente en el drama de la situación, y quiere ver lo que pasará luego. No quiere que la mujer se calle. Es por eso que le pregunta“¿qué te importa que grite?”

Los ancianos del Asilo se disputaban los mejores rincones, atraídos por el espectáculo de la calle. (ll. 17-18)
Esta línea es otra observación de la naturaleza humana. Las personas en la calle están tan inmersas en el drama de la situación, el espectáculo, que no son conscientes del hecho de que se trata de personas vivas, verdaderos seres humanos que sufren en frente de sus ojos. Es igual que cuando los conductores reducen la velocidad para ver, con morbosa curiosidad, los accidentes de tráfico en la carretera; la gente está atraída por el sufrimiento humano, atraída por el dolor de los demás. Por esta selección de palabras, se puede ver un tono negativo hacia las personas insensibles que vienen a ver lo que está pasando con Aurelia.


APARTADO B
Carmen, lloraba en su dormitorio, transido de pavor. Le habían dicho que la madre de Gregorio había muerto y ahora la oía gritar, bajo su propia ventana. (ll. 19-21)
Este apartado describe lo que está pasando con las personas dentro de la antigua casa de Aurelia. Carmen, la sobrina de Rosalía y la mejor amiga de Gregorio, está sola, sollozando en su cuarto, escuchando la voz de una mujer que creía muerta. Muestra la confianza que Julián tuvo en su plan de deshacerse de Aurelia. Fue tan confidente que le dijo a Carmen que Aurelia murió. Para él, era mejor decir una mentira horrible que sacrificar su propia felicidad frívola. La pobre chica, transido de pavor, tiene tanto miedo que es como si pensara que Aurelia fue una fantasma. Después de la conclusión del trozo, no estará muy lejos de la verdad.

Dominando a sus nervios, Rosalía ordenó a Setefilla. Sal por la puerta de atrás y avisa a la policía. Que se lleven a esa mujer. (ll. 22-24)
Rosalía ya sabe que Aurelia es inocente de cualquier crimen. Pero ya ha decidido ayudar a Julián y por eso, tiene que pasar un momento dominando a sus nervios. Entiende perfectamente que lo que está haciendo es injusto y por eso, tiene que desasociarse de Aurelia antes de actuar. Le manda a una de las criadas para llamar a la policía.  Se despersonaliza a Aurelia, llamándola “esa mujer” en vez de usar su nombre, para ayudarla a convencerse a sí misma que realmente no hiere a una persona conocida. Rosalía tiene que olvidarse de Aurelia --la persona, la madre, la esposa, la víctima inocente-- para que no se sienta culpable por lo que hace.

La de Paterna, no se movió. --¿Acaso hablo en chino? La otra continuó, impertérrita. –En mi casa no tolero insolencias. La criada desapareció, revestida de dignidad. (ll. 25-29)
Antes de este momento, Setefilla no ha sido amable en su tratamiento de Aurelia. Ha hecho referencias despreciativas hacia el color de su piel y su raza mixta. Sin embargo, ahora reconoce el horror de lo que le ha pasado y niega a participar en ello. Aunque no la defiende con palabras, su decisión de no llamar a la policía es la primera vez en la novela donde uno de los personajes hace algo completamente desinteresado por otro personaje. Ya que ella no ayuda a Rosalía, puede recuperar su dignidad.

Jamás sería cómplice de la canallada de quitar un hijo a su madre. (l. 30)
Esta línea expresa el tema del trozo, y tal vez de la novela en general. Setefilla cree que es una canallada quitar Gregorio a Aurelia. La palabra canallada, que viene de la palabra canallada tiene fuertes connotaciones negativas. La palabra canalla es, según el DREA,

3. com. coloq. Persona despreciable y de malos procederes.

Esta palabra expresa la depravación de un acto tan antinatural como la separación de una madre y su hijo. La palabra cómplice pone aún más énfasis en la naturaleza criminal del acto. Un cómplice es (según el DREA),

2. com. Der. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas.
3. com. Der. Persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos.

La criada entiende que la separación de Aurelia y su hijo es un acto criminal –según las leyes de la naturaleza en vez de las del hombre. Su decisión de negar a cooperar con Rosalía y Julián le permite alejarse de la situación con su dignidad y su conciencia intactas.

Refugiado en la torre, Gregorio pegaba la frente a los ladrillos del suelo, los brazos sobre la cabeza, intentando sofocar el grito de su madre. (ll. 31-33)
Esta línea tiene el efectivo de mostrarle al lector el tormento emocional del hijo de Aurelia, Gregorio, dentro de la casa. Se ve este tormento claramente por la descripción de su estado físico. Está en la posición fetal, tratando de ahogar los gritos de su madre. Estos gritos lo han vuelto de nuevo al estado más infantil físicamente. Está tan agobiado que está intentado hacerse daño físico a sí mismo. Muchas veces, una persona se hace daño en un intento de ejercer control cuando las situaciones le parecen más volátiles. Está claro que Gregorio está en agonía, sufriendo físicamente y emocionalmente debido a factores fuera de su control. Intenta escapar de la situación tapando los oídos, pero todavía puede oír los gritos de su madre.

Sentía el impulso de correr a su lado, de besar sus cabellos, de alzarla de la tierra. (ll. 34-35)
Sobre todo, esta línea le recuerda al lector de que Gregorio todavía es un niño joven. También da luz al conflicto interno que está tirando a Gregorio por dos lados opuestos. Todavía quiere a su madre, y desea que la relación entre ellos sea como era antes. El uso de la palabra impulso indica que es parte de la naturaleza de un hijo amar a su madre. Aún después de todas las cosas terribles que le dijo su padre sobre ella, todavía sigue siendo su instinto amarla y estar con ella. No puede controlar este impulso, que es parte de la razón por que está sufriendo tanto. También es interesante que Gregorio diga que quiere alzar a Aurelia, una palabra que lleva una connotación religiosa. El uso de esta palabra muestra que todavía hay una parte dentro de Gregorio que cree que su madre es buena mujer, limpia de los pecados de que su padre la ha acusado.

Sin embargo, su padre había dicho que era una mala mujer, tan despreciable y vil como cualquiera de las mujeres de la “casa al lado.” Y a Gregorio le costaba mucho que su padre no mentía. (ll. 35-38)
Aquí se ve el otro lado del debato interno de Gregorio. Le revela al lector que su padre intentó envenenarlo en contra de su madre, usando palabras muy negativas como despreciable y vil para describirla.  Estas palabras se usan para describir el peor tipo de persona, personas que son verdaderamente indignos de amor y respeto. También la ha comparado con las prostitutas al lado, diciendo a su hijo de diez años que su madre no es mejor que una puta común. Es casi imposible por Gregorio alinear esta descripción fea con lo que sabe de su madre, pero tiene que creer que su padre le está diciendo la verdad. Mira a su padre como ejemplo de un hombre bueno, y intenta esforzarse a sí mismo reprimir sus propios instintos hacia su madre, aunque es una lucha difícil.

--¿Me oyes? – Cada fibra del muchacho se alertaba con el grito. –Tengo que ser un hombre. Mi padre no miente. Apareció Carmen, a medio peinar, las trenzas deshechas. (ll. 39-43)
Aurelia le grita otra vez a su hijo. Tiene miedo de que Gregorio no la oye, pero la verdad es exactamente lo contrario: él no puede dejar de oírla. Todo su cuerpo, cada fibra de su ser es consciente de su presencia, de su dolor, y él no puede escaparla. Es decir que no puede concentrarse en otra cosa. Tiene que recordarse de que su padre no le miente. Para tener sentido normal en su vida, tiene que convencerse que su padre le ha dicho la verdad sobre su madre. Su padre le ha dicho que tiene que ser un hombre, probablemente en un intento de conseguir que se olvide de ella. Y una parte clave de convertirse en un hombre adulto es dejar de un lado la dependencia de la madre. Sin embargo, Gregorio es demasiado joven para pedirle que haga algo tan doloroso y antinatural. Existe aquí también la implicación de que parte de ser masculino trata de la capacidad de separarse emocionalmente de las mujeres con las que tiene las relaciones más fuertes. Mientras está escuchando a su madre llorando por él, Carmen entra en la habitación. Igual que a Gregorio, se la ve perturbada por la presencia de Aurelia. Su cabello despeinado muestra la agitación rara dentro de la casa; hasta las tareas más simples se ven perturbadas por la presencia de Aurelia. Nada dentro de la casa es como debe ser.

Vio a su héroe derribado en el suelo y por vez primera se sintió la más fuerte. (ll. 43-44)
En medio de las turbulencias de la casa, los roles de género de los dos niños se invierten. El sufrimiento visible de Gregorio se quita su domino. La imagen de un héroe fuerte, ahora derribado, derrotado en una posición sumisa a sus pies le impresiona tanto a Carmen que ella decide tomar el control en la relación. Ahora Carmen ha visto un ejemplo de lo que puede pasar cuando una mujer en esta sociedad pierde el control en una relación. Por está razón, acepta con gusto su momento de poder.  

Se arrodilló a su lado, lo estrechó contra su corazón. –¡Déjame! Ella sigue acunándole. –Deja he dicho.—Su rechazo, sin embargo, era cada vez menos obstinando. (ll. 45-50)
Aquí Carmen toma el papel de la madre de Gregorio madre físicamente y emocionalmente. Lo sostiene contra su corazón -- contra su pecho-- y lo acuna, como una madre acuna a un bebé. Hay un montón de imágenes de la muerte asociadas con Aurelia en la novela, pero aquí el/la narrador(a) pone de relieve la vitalidad de Carmen por la manera en que ella lo sostiene contra su pecho para que pueda sentir su corazón latiendo: la evidencia física de que ella está viva. Lo está apoyando físicamente y emocionalmente, incluso cuando Gregorio trata de "ser hombre" y rechazarla. Él está abrumado por su presencia materna, y sus sentimientos contradictorios hacia su propia madre lo obligan a aceptar el contacto consolador de Carmen.


APARTADO C
Aurelia ya no gritaba. (l. 51)
Es importante notar que el/la narrador(a) dice en este apartado que “Aurelia ya no gritaba” en vez de “Aurelia deja de quitar.” No ha dejado de luchar, pero no puede seguir. Entiende por fin que el hijo amado que había dejado hace unas semanas ya es una persona totalmente diferente. El hombre joven dentro de la casa ahora es un desconocido. A Gregorio le han hecho un lavado de cerebro tan exitoso que ahora no hay nada que ella reconoce de su bebé en él. Ella no ha roto su promesa de seguir luchando por su hijo mientras ella está viva, porque el bebé ya no existe. Además, emocionalmente ella misma está muriendo.

De la calle subía un gemido sordo, (l. 52)
Este sonido representa la muerte emocional de Aurelia. Ha perdido su casa, sus amigos, su marido, la custodia -- y sobre todo-- el amor de su bebé.  Ha perdido su última esperanza en la vida en este intento de estar a su lado. Ahora se queda con nada. El gemido sordo que oyen las personas en la casa es el sonido de una persona sometiéndose a la muerte. Sin su hijo, no tiene ganas de vivir.

una especie de lamento animal. (ll. 52-53)
Este lamento es su última expresión de su dolor por la perdida definitiva de su cría. En cuanto al aspecto animal del sonido, me recordó de lo que pasa con las vacas. Cuando las vacas madres son separadas de sus terneros, lloran y lloran, a menudo durante unos días (PETA 2010). E igual que los gritos de las vacas, el último grito de angustia de Aurelia es primordial, un producto de la violación total de su instinto natural para quedarse al lado de su hijo. Sabe que tendrá que sufrir el resto de su vida con él pensando que ella lo abandonó.

ACTITUD
La actitud de el/la narrador(a) hacia los personajes es, sobre todo, empática hacia el sufrimiento de los protagonistas. En vez de ser positiva o negativa, el tono es más de la simpatía y la lástima en cuanto a la madre y su hijo y el desdén sutil por los demás. En particular se nota la simpatía hacía el personaje de Aurelia, la madre luchando desesperadamente para llegar a su hijo. Sigue gritando y gritando; no le importa ni la ley ni la policía ni las personas observándola en la calle. Se ve claramente su deseo ferviente de estar con su hijo querido. Y en la descripción del pobre Gregorio --sufriendo en su cuarto, atormentado por la voz de su madre— su dolor y confusión son palpables. Es obvio que el/la narrador(a) nos quiere compartir el sufrimiento de ellos y comprender la injusticia de la situación. Debido a que el/la narrador(a) comparte los sentimientos de cada personaje en el pasaje, es evidente que todos los personajes se ven negativamente afectados por esta situación desgarradora.

TEMA
Es un crimen en contra de la naturaleza quitar una madre a su hijo.

CONCLUSIÓN
Este trozo es sin duda lo más desgarrador de toda la novela. Le duele al lector leerlo, sobre todo por causa de las descripciones tan vívidas del sufrimiento de los protagonistas. No tengo hijos todavía, así que sólo puedo imaginar el tipo de dolor que se siente Aurelia en este trozo. Me parece que sería un destino peor que la muerte separarse de un hijo por estas circunstancias. Aurelia no hizo absolutamente nada de malo, pero tendrá que vivir diez años de su vida en un continente diferente de su hijo. No podrá verlo crecer ni tocarlo ni explicarle su versión de los hechos. Gregorio crecerá odiándola. No entiendo como una persona puede recuperarse de este nivel de devastación.  
Aunque no es un trozo muy agradable de leer, es clave para el desarrollo de la trama y el mensaje de la novela. Para Aurelia, y para muchas mujeres hasta hoy en día, la pérdida de un hijo es mucho más trágica que la traición de su marido. Y para muchas mujeres que vivían en España durante esta época, esta situación era una realidad. Por presentar al lector con imágenes tan fuertes y dolorosas, Formica da introspección acerca de los peligros que enfrentan a las mujeres españolas. El poder de este trozo y de la novela entera le permite a la autora hacer cambios reales en la sociedad para evitar que esta situación ocurra con más mujeres.


Citado en el texto:
“alarido.” Real Academia Española. Web. 24 Noviembre 2010.
“canalla.” Real Academia Española. Web. 24 Noviembre 2010.
“chirrido.” Real Academia Española. Web. 24 Noviembre 2010.
“cómplice.” Real Academia Española. Web. 24 Noviembre 2010.
“Cows Used for Food.” People for the Ethical Treatment of Animals (PETA). Web. 24 Noviembre 2010.

Saturday, November 27, 2010

Resumen: A instancia de parte

Katie Cassidy Ciccarone
A instancia de parte. Novela escrita por Mercedes Fórmica con edición, introducción y notas por María-Elena Bravo
Esta novela se imprimió en España en 1955
La copia que leí es de la segunda edición, publicada en 1991. Imprenta de Editorial Castalia, S.A.

Los personajes principales
Julián- está casado con Aurelia con quien tiene un solo hijo, Gregorio; es rico, exitoso y manipulador.  Quiere librarse de su esposa extranjera para que pueda vivir abiertamente con su amante, Bárbara. También quiere obtener la custodia exclusiva de su hijo para que pueda criarlo con Bárbara.
Ignacio (Chano) Maldonado- es que está en “el fondo de su pozo” (pág. 105); fue amigo y compañero de trabajo de Julián hace diez años. Fue despedido de su trabajo después de perdonar a su esposa infiel. Julián se aprovecha de su pobreza y desempleo, y lo manipula para que participe en su plan de incriminar a su mujer, Aurelia
Esperanza Maldonado- la mujer de Chano; lo engañó (y lo dejó por otro hombre) varias veces,  y por eso él fue despedido de su trabajo. Ahora “desea besar el suelo que Chano pisa”(pág.131) porque la cuidó durante una enfermedad que amenazó su vida.
Aurelia- la esposa de Julián; se conocieron y se casaron en las Filipinas diez años antes del comienzo de la novela. Es de raza mixta, y se siente insegura desde su llegada a España. En Manila se la consideraba una mujer muy hermosa, pero Julián se cansó de ella rápidamente después de 10 años de casados. Todavía está muy enamorada de su marido y no entiende su desdén inexplicable hacía ella. Su hijo Gregorio es la luz de su vida.

Los personajes secundarios
Gregorio- el hijo joven (de más o menos 10 años) de Julián y Aurelia. Es amigo de Carmen.
Bárbara- la mujer indigente y abandonada que conoce a Julián en el barco en su viaje de las Filipinas a España. Desde ese día, llevan a cabo una relación amorosa secreta. Es rubia, delgada y no se parece nada a Aurelia en cuanto a la apariencia.
Rosalía- la hermana de un amigo íntimo de Julián (Rafael); ha estado enamorada de Julián desde su adolescencia. Julián y su familia se quedan en casa de Rosalía, su padre y su sobrina después de regresar a España. Le ayuda a Julián en su plan para deshacerse de su esposa
Carmen- la sobrina de Rosalía; hija de Rafael quien se marchó de España después de la muerte de su esposa (Clara)
Amalia- la vieja niñera de Carmen
Setefilla- una criada de la casa de Rafael
Manuel- el amante de Esperanza
Fuensanta- otra mujer del convento declarada culpable del adulterio por su esposo

El escenario
Los acontecimientos de la novela se desarrollan en Cádiz, España en 1918 (aproximadamente) con retrospectivas de los diez años anteriores.

El asunto en breve
Esta novela -- que demuestra el peligro diario de vivir en una sociedad en la que hay una división desigual de poder y derechos -- cuenta la historia de Julián, un hombre que se ha casado con una hermosa mujer filipina de raza mixta a la que ahora desprecia por su color diferente. Para librarse de ella sin renunciar a la custodia de su hijo, Julián manipula a un antiguo compañero de trabajo, ahora sin empleo y en una situación financiera desesperada, para ayudarle a configurar su esposa como adúltera. Chano acepta (de mala gana) participar en la trampa, y la esposa de Julián es declarada culpable del adulterio. Es enviada a un convento en las Filipinas (a instancia de parte de él). Julián puede vivir abiertamente con su amante y conservar la custodia exclusiva de su hijo, Gregorio, pero todas las demás personas sufren de graves heridas emocionales. Esta novela dramática revela --desde las perspectivas de mujer y hombre--el miedo y la desesperación de las mujeres que vivían en España durante esta época cuando “las leyes [eran] distintas para los hombres (pág. 217).”

Los capítulos de la novela
Introducción (págs. 7-56)
Bibliografía (págs. 57-58)
Criterio de la presente edición (págs. 59-60)
Cap. i. (págs. 63-70)
Cap. ii. (págs. 71-79)
Cap. iii. (págs. 81-91)
Cap. iv. (págs. 93-99)
Cap. v. (págs. 101-106)
Cap. vi (págs. 107-115)
Cap. vii. (págs. 117-23)
Cap. viii. (págs. 125-32)
Cap. ix (págs. 133-41)
Cap. x (págs. 143-45)
Cap. x (págs. 147-54) (Probablemente sea un error, pero en mi copia hay dos capítulos X y no hay capítulo XI)
Cap. xii (págs. 155-62)
Cap.xiii. (págs. 163-66)
Cap. xiv. (págs. 167-74)
Cap. xv. (págs. 175-80)
Cap. xvi. (págs. 181-88)
Cap. xvii. (págs. 189-91)
Cap. xviii.  (págs. 193-95)
Cap. xix. (págs. 197-203)
Cap. xx. (págs. 205-11)
Cap. xxi. (págs. 213-17)
Cap. xxii. (págs. 219-22)
Cap. xxiii.  (págs. 223-25)
Cap. xxiv.  (págs. 227-30)

La estructura y voz narrativa
La novela, compuesta de 23 capítulos formales (aunque relativamente breves), se narra en tercera persona a través de la utilización de un(a) narrador(a) omnisciente. El uso de este estilo narrativo le permite al lector comprender los pensamientos y sentimientos de cada uno de los personajes principales. Se nota especialmente en la descripción de la angustia y el desamparo de las mujeres de la novela.
El uso de retrospectivas frecuentes le permite al lector entender la historia de cada personaje y la manera en que esta historia influye sus acciones en el presente.
Los eventos de la novela se llevan a cabo durante (más o menos) unos meses en 1918.  

El resumen
Cap. i (duración: una noche)
Chano y Julián se encuentran después de muchos años fuera de un café en Cádiz. Julián ha estado  vagando las calles, “absorto en su problema” (pág. 64) acerca de su esposa. A Julián le cuesta mucho tiempo reconocer a su antiguo compañero de trabajo, Chano, descrito como un hombre “visiblemente derrotado” (pág. 63). Los dos entran en el café para tomar una copa. El camarero se niega a servir a Chano hasta que pague su deuda. Julián se ofrece a pagarla. Chano pide trago tras trago (un doble de aguardiente, un doble de coñac), y a medida que se emborracha más y más, empieza a contar la triste historia de su vida. Le cuenta a Julián de su esposa infiel, Esperanza, que lo había dejado dos veces por otro hombre y causó que fuera despedido de su trabajo en la compañía donde trabajaban Julián y él. Chano culpa la infidelidad de ella por su desempleo y ruina financiera. Le confiesa a Julián que de vez en cuando tiene que pedir limosna para comprar ropa y comida. Siente mucha vergüenza por su situación y le pide a Julián no contársela a nadie. La conversación (sobre todo de un solo lado) vuelve a Esperanza y por qué Chano decidió perdonarla. Todo el mundo le decía que él la debiera haber matado. Julián se queda en silencio durante todo el discurso. Cuando Chano deja de hablar, Julián le da dinero- mucho más de lo que necesita para su deuda. Le dice que otro día lo buscará y sale del café. Chano pide dos filetes y regresa a casa. Allí se encuentra con su esposa y comienza a gritarle con mucho desprecio. Grita que ahora tiene dinero y que ella no podrá encontrar a otro hombre capaz de cuidarla como él.

Cap. ii (duración: un día)
Chano se despierta en su vivienda y no recuerda nada de la noche anterior. Tiene mucha hambre pero decide no levantarse hasta que no pueda aguantar más el dolor de un estómago vacío. Es evidente que este juego de evitar los dolores del hambre es su rito diario. Mira su vivienda y piensa en su “doble personalidad” (pág.72); explica que él mismo tiene dos partes: el Chano expectante y el Chano activo. Las dos partes se hablan y se riñen acerca de su vida y cómo mejor evitar el hambre. De repente se da cuenta de que tiene resaca por haber bebido demasiado la noche anterior. Intenta recordar lo que pasó. Agarra su chaqueta y el dinero que le dio Julián cae en el suelo. Al principio tiene mucho miedo, pero se siente aliviado cuando recuerda su reunión con Julián en el café. Comienza a reflexionar sobre su antigua amistad con Julián, y recuerda que Julián fue uno de los hombres que votaron a favor de su expulsión de la compañía. Chano se pone muy enojado. Se da cuenta de que Julián solamente le dio el dinero para compensar su traición, y Chano decide aprovecharse de su generosidad mientras dure.

Cap. iii (duración: 10 años del pasado, unos minutos del presente)
Julián está en la cama con su esposa, Aurelia. Está pensando en el olor “insoportable” de su piel y el “perfume repugnante” de su cuerpo (pág.81). Es obvio que quiere dejarla, y ahora está diseñando un proyecto para hacerlo. Reflexiona sobre la repugnancia completa que se siente hacia su esposa, al mismo tiempo reconociendo la injusticia de sus sentimientos. Recuerda la época cuando verdaderamente la amaba y le parecía hermosa y deseable. Recuerda que pensaba que el tono único de su piel era “el compendio de la delicadezas,” aunque ahora se lo ve “como signo de una raza podrida” (pág. 83). El/la narrador(a) explica que Aurelia se siente muy sola en este país extraño y no tiene nadie en quien puede confiar. Un comentario casual de una de las empleadas de la casa le ha causado a verse a sí misma de una manera crítica. Aunque su esposo se ha dado cuenta de su angustia, no ha hecho nada para consolarla. Aurelia no comprende por qué Julián ha comenzado a tratarla con tanto desdén, porque siempre pensaba que los dos se amaban.
Él vuelve al pasado, a la primera vez que la vio y se enamoró de ella. Se casaron en Manila y pasaron diez años felices juntos antes que decidiera regresar con su familia a España. En el barco, él vio a muchas mujeres blancas, y empezó a comparar sus rasgos con los de su esposa exótica. Comenzó a asociar su cara con el olor “obsesionante” (pág.84) de las especies transportadas en el barco. A mitad del viaje, conoció a Bárbara- una mujer rubia, delgada y muy pobre. Estaba viajando en la bodega del barco porque no tenía dinero. Le explicó a Julián que prefería viajar en la bodega en vez de compartir cabina con las mujeres de color del barco. Le dijo que piensa que las mujeres de color eran repugnantes, y él comenzó a preguntarse cómo podía haberse casado con una. Empezó a despreciar a su esposa inocente y no le permitía salir de su camarote para que Bárbara no se enterara de que tenía una esposa “amarilla.” Decidió que haría todo posible para mantener a Bárbara a su lado e iba a instalarla en una casa cuando llegan a España.
Cuando la familia llegó, Rosalía, la hermana de un amigo íntimo de Julián los recibió y los trajo a su casa donde iban a vivir. Rosalía les dijo que su hermano había desaparecido después de la muerte de su esposa, y ahora Rosalía cuidaba a su sobrina y la casa.

Cap. iv (duración: una tarde del presente, varios años del pasado)
Este capítulo comienza con una descripción de “la casa de al lado” de la casa de Rosalía. Es un burdel, un hecho que escandaliza a Rosalía sin fin. Carmen, la sobrina de Rosalía, le pregunta sobre la casa, y Rosalía le aconseja bruscamente a dejar de mirarla. El ama de Carmen, Amelia, le explica que las mujeres de la casa son condenadas y que “el que se acerca a ellas pierde el norte para lo bueno.” (pág. 94) Las empleadas de la casa de Rosalía se hablan de la vida de las prostitutas (lo que comen, lo que hacen durante el día, lo que hay dentro de la casa) y Rosalía insiste en que le va a dar cuenta del escándalo al alcalde de Cádiz. Rosalía comienza a pensar en su amor no correspondido por Julián. Se había enamorado de Julián en su adolescencia cuando él venía a visitar a su hermano. No era una mujer bonita, pero cuando Julián salió de España “alimentó ilusiones imposibles” (pág. 96) hacía él. Se enfermó físicamente y emocionalmente cuando se enteró de su matrimonio con Aurelia.

Cap. v (duración: una hora)
Julián y Chano se hablan en una taberna. Julián le ofrece a Chano sacarle de su lamentable situación financiera. Dice que Chano está “en la flor de la vida, (pág. 102)” y que todavía puede tener éxito y encontrar la felicidad. Trata de mencionarle a Chano que puede ser que necesite que haga algo por él, pero no menciona nada específico. Le dice a Chano que debe vengarse de las personas que lo persiguieron en el pasado. A Chano no le interesa la venganza y reacciona con sorpresa ante la sugerencia de Julián. Durante la conversación entera, Julián piensa para sí mismo en lo que tiene que decir para poner en marcha su proyecto, sin asustar a Chano. Dan un paseo y le invita a Chano venir a visitar a su familia. Le dice que quiere trabajar con él y Chano tiene dudas acerca de su sinceridad.

Cap. vi (duración: unos días del pasado y una tarde del presente)
Chano se acuerda de la época en su vida cuando perdió su trabajo y a sus amigos. Se acuerda claramente de la vergüenza y el dolor de ir a la casa de cada uno de sus amigos y de haber sido rechazado. Poco después de su expulsión de la compañía, se enfermó y casi murió. Después de su recuperación, muchos de sus antiguos amigos intentaron hacer las paces con él, pero rechazó a todos.
Se encuentra en el presente, delante de la casa enorme de Julián donde todos lo saludan con entusiasmo. Piensa que todo debe ser un sueño o una visión producida por demasiado vino. Conoce a Rosalía y todos los miembros de la familia de Julián. Está tan agobiado que no puede hablar. Comienza a tomar jerez, lo que le hace sentirse más cómodo. Rosalía y Julián hacen todo lo posible para hacerlo sentir parte de la familia.

Cap. vii (duración: unas horas)
Otra vez hablan Chano y Julián. Hablan acerca de la familia de Julián y como su reunión con ellos ha hecho a Chano plenamente consciente de todo lo que ha perdido. Piensa en Esperanza y su traición destructiva. Julián le menciona que si él mismo hubiera sido el traicionado, buscaría venganza. Cuando Chano llega a casa y ve a su esposa, la pega sin piedad. Ella no se defiende.
Mientras Julián camina a casa, comienza a entender que Chano ahora es más que “un pedazo de carne resignado” (pág.121) y se pregunta cómo puede seguir con su explotación de él como parte de su plan. Además trata de justificarse a sí mismo su plan para enviar a su esposa de vuelta a Filipinas y quedarse con su hijo. Aunque se siente un poco culpable, piensa para sí mismo que “ningún animal muere porque le quiten a su cría” (pág. 123).

Cap. viii (duración: unas horas)
Chano y Julián se reúnen en una cervecería y hablan otra vez de la venganza. Julián sigue alentando a Chano a buscar la venganza contra los que le han hecho daño. Le pregunta a Chano lo que haría si alguien le pidiera, como favor, hacer algo que coincidiera con su venganza. Finge hablar hipotéticamente, pero Chano entiende que está hablando de sí mismo. Chano reitera una y otra vez que no le interesa la venganza hasta que Julián menciona vengarse de Esperanza. Cree que Chano debe traicionar a su mujer de la misma manera que ella lo traicionó con otro hombre. Le dice a Chano que conquistar a otra mujer lo hará parecer más hombre en los ojos de Esperanza. Después Julián finge que estaba bromeando, pero Chano no puede olvidarse de la idea.
Cuando Chano llega a casa, Esperanza está. Ella se asusta cuando se lo ve sonriendo, y se pregunta cuál es la causa de la transformación de su buen y querido esposo en un hombre violento. A la vez, Chano se pregunta si su esposa cree que es patético e incapaz de inspirar pasión en una mujer.

Cap. ix (duración: unos años del pasado)
Este capítulo cuenta la historia de la relación tumultuosa entre Esperanza y Chano. Ella nunca fue considerada una mujer bonita y cuando se casó con Chano esperaba darle, por lo menos, una familia grande. Su incapacidad de quedar embarazada la hizo sentirse vacía y sin valor. Comenzó una relación con otro hombre para sentirse más mujer. Cuando Chano descubrió su aventura, ella lo dejó y fue a vivir con su amante. Después de unos meses, se enteró que su amante, Miguel, la estaba engañando. Volvió al lado de Chano y le pidió perdón. Sin embargo, poco después de su regreso, volvió a su amante otra vez.
Cuando Miguel fue matado en una pelea, Esperanza se enfermó gravemente. Encuentra refugio en un vagón abandonado. Chano la encontró allí y la cuidó hasta que se recuperó.

Cap. x (duración: un día)
Julián recibe un telegrama de Bárbara que dice que está en punto de morir de una enfermedad grave. Deja a su familia y va a su lado inmediatamente. Cuando llega, la encuentra en buen estado de salud; ella le ha mentido para conseguir que venga a visitarla. Julián perdona su pequeño engaño y le dice que tiene un plan para que puedan estar juntos para siempre. Bárbara piensa en su suerte en encontrar “una situación” y no siente ninguna misericordia cuando oye de la conspiración contra Aurelia. 

Cap. x (duración: unas horas)
Julián le dice a Chano que Aurelia lo engañó con un mestizo filipino mientras vivían allí. Le dice que quiere castigarla porque no quiere que algún día su hijo se sienta avergonzado de su madre deshonrosa. Julián le dice a Chano que él tiene una enfermedad de muerte y que vive con el miedo de morir y que su hijo querido se quede al cuidado de una mujer malvada y su amante mestizo. Le cuenta varias historias para convencerlo que Aurelia es una mala mujer y que no puede morir en paz sabiendo que su hijo quedará en la custodia de personas tan horribles. Le explica que no puede divorciarla porque entonces todavía tendría la custodia de Gregorio durante la mitad del año. Ha pensado en matarla, pero no es capaz de tanta violencia criminal. Le explica que Chano puede ayudarle remediar la situación. Chano reconoce que le debe mucho a Julián, pero le dice que no puede ayudarle.

Cap. xii (duración: una noche)
Chano no puede dormir; está demasiado angustiado, pensando en lo que quiere Julián. Sabe que debe negar la petición de su amigo, pero se siente obligado a ayudarle. Sigue luchando una guerra interna, y al fin y al cabo decide decirle a Julián que no lo hará. Piensa devolver el dinero que le dio Julián, pero entonces se da cuenta de que sin ese dinero, no será capaz de mantenerse a sí mismo. Sigue su debate interno hasta que Esperanza se levanta. Le pregunta si hay algo que ella puede hacer para ayudarle. Él le grita con furia y le pregunta si a ella aún le importa lo que le sucede.

Cap. xiii (duración: unos minutos)
 Esperanza se preocupa por su marido y su “noche de infierno” (pág. 164). Se enferma de repente en un café y una amiga la cuida. No puede dejar de pensar en su engaño de Chano y que todo lo que le está sucediendo ahora es culpa de ella misma. Cuando se levanta, no puede ver nada. Ha perdido la vista.

Cap. xiv (duración: una noche)
Chano sigue preocupado por su dilema moral. Nunca le ha interesado la venganza y tiene que buscar una manera de justificarse su participación en la trampa para “cazar” a Aurelia. Reflexiona en todas las personas que le han dañado en el pasado y se da cuenta de que Aurelia no tuvo ninguna parte en su caída en la sociedad. Reconoce que si ayuda a Julián pintar a Aurelia como adúltera, dejará de ser buen hombre en los ojos de su esposa. Piensa en las consecuencias que esta decisión tendrá para ella, y en seguida se da cuenta de que ella no está en casa. Recibe un mensaje que le dice que Esperanza ha tenido un vómito de sangre y está en el hospital.  Necesita tratamiento médico inmediatamente, y le va a costar mucho dinero. La única manera en que puede darse el lujo de salvarla es destruyendo la vida de una mujer inocente, Aurelia. Empieza a odiar a Julián por haberlo metido en esta situación imposible. Se vacila una y otra vez entre sus opciones y al fin decide negarse a ayudar a Julián. Pero al fin, le dice que sí, que lo hará.

Cap. xv (duración: unas horas)
Chano entra en una pastelería para comprarle caramelos a Esperanza. Empieza a volverse un poco loco, hablándose a sí mismo y pensando obsesivamente en la sangre. Cree que todavía hay tiempo para negarse a participar en el plan de Julián. Viene a visitar a Esperanza en el hospital. Quiere que ella le pida salvarla para que pueda justificar su decisión. Mientras está con su esposa, se da cuenta de que ella no es culpable de todo el sufrimiento de él; él lo ha traído sobre sí mismo. Jura que va a hacer todo lo posible para curarla.   

Cap. xvi (duración: una tarde)
En este capítulo se desarrollan los detalles de la "caza" de Aurelia. Entra en la casa de Chano, esperando encontrar a su esposo allí dentro. Se sorprende al encontrar a Chano solo. Éste le ofrece vino y toma su abrigo, al mismo tiempo deseando poder decirle que huya. Aurelia nota que la cama está deshecha; Chano le explica que su esposa está enferma en el hospital y que por eso, la casa está muy desordenada. Cuando Chano oye los pasos de Julián en el pasillo, derrama su vino en la blusa de Aurelia. Ella está paralizada por el choque, y Chano empieza a desabrocharse la camisa. Luchan y el cabello de Aurelia se deshace. En este momento, Julián entra con tres amigos desconocidos. Aurelia, aliviada, corre hacia él, pero la rechaza. Julián y los hombres pegan a Chano y se van. Chano está angustiado y se siente enfermo por lo que ha hecho. Va al hospital para ver a Esperanza y confesarle todo. Con desesperación intenta justificarle sus acciones. Se da cuenta de que Julián lo ha usado como un peón en su juego malvado.

Cap. xvii (duración: un día)
Julián regresa a casa y habla con Rosalía. Le cuenta que encontró a Aurelia con Chano. Le dice que nunca ha estado contento con ella. Rosalía se compromete a hacer todo lo que pueda para ayudarlo porque cree que Julián está enamorado de ella. El día siguiente, quita todas las cosas de Aurelia de la casa entera. Rosalía sabe en el fondo que Julián le ha mentido, en particular cuando encuentra unas fotos de Julián y Aurelia cuando eran felices y estaban enamorados. Sabe que Aurelia es inocente, pero Rosalía está tan llena de rencor y amargura que, de todos modos, destruye las fotos.

Cap. xviii (duración: unos minutos)
Julián le dice a su hijo, Gregorio, que su madre los ha dejado por otro hombre. Gregorio no lo cree, porque ama y confía mucho en su madre. Julián le dice que Aurelia lo había engañado con varios hombres durante todo el matrimonio y que es “una mala mujer” (pág. 194). Gregorio se niega a creer la historia y le pregunta si tiene pruebas. Cuando Julián le dice que sí, Gregorio por fin empieza a dudar de su madre.

Cap. xix (duración: una noche)
Este capítulo explica lo que pasa inmediatamente después del descubrimiento de Chano y Aurelia, desde la perspectiva de Aurelia. Salen de la casa y los amigos de Julián no le permiten hablar con su esposo. Quiere explicarle todo porque sabe que no ha hecho nada malo. Los hombres la hacen subir a un coche sin decirle adónde va. Por fin, llega a un convento donde una monja la saluda. La monja le dice que Dios le perdonará sus pecados y que ella ya ha visto a muchas mujeres que vienen a arrepentirse por su conducta. Aurelia insiste en no haber hecho nada malo y le pide ver a su marido. La monja le dice que una esposa debe obedecer a los deseos de su esposo y su esposo quiere que pase la noche en el convento.
Fuensanta, otra mujer del convento, la acompaña a su dormitorio. Le explica que todas las mujeres en el convento están encarceladas (a instancia de parte de sus maridos) después de haber sido descubiertas por sus esposos en situaciones comprometedoras.
Le explica “la caza” de las mujeres y las trampas que organizan los hombres para quitarles a sus hijos. Aurelia se vuelve histérica y Fuensanta intenta calmarla. Aurelia le pregunta que cuántos años ha estado encarcelada y le contesta que ya ha pasado doce años en el convento.

Cap. xx (duración: un día)
Aurelia no puede dejar de pensar en Fuensanta. Tiene miedo por sí misma y especialmente por su hijo. Intenta convencerse otra vez que no ha hecho nada malo. Fuensanta le explica un poco acerca de su propia historia triste. Tiene tres hijos, pero su hija no la ha visto desde su infancia. Le cuenta a Aurelia de la manera cruel y abusiva en que su esposo la trataba y de su aventura con otro hombre. Otras mujeres del convento le cuentan sus historias.

Cap. xxi (duración: una semana)
El próximo día, Aurelia se levanta y una monja le dice que tiene que prepararse para su juicio. No le deja ver a su hijo. Un hombre le hace una serie de preguntas que debe contestar con sí o no. Una semana después recibe el veredicto: la han condenado por adulterio. Debe cumplir diez años de prisión en el lugar elegido por su marido ya que fue enjuiciada a instancia de parte de él. No se le permitirá ver a su hijo. Las mujeres hablan de la injusticia de este castigo porque a las mujeres que cometen crímenes más graves todavía se les permite ver a sus hijos.
Esa misma tarde, Bárbara llega a la ciudad y se reúne con Julián en un hotel. Le pregunta a Julián si deben preocuparse por hacer lo mismo que ha condenado a Aurelia. Julián le responde que “las leyes son distintas para los hombres” (pág.217).

Cap. xxii (duración: unos minutos)
Chano está en un café y los demás clientes y empleados comentan su riqueza nueva. Uno de ellos dice que aunque es rico, además está loco. Su culpabilidad y su odio por sí mismo son abrumadores. Piensa que sería “mejor la muerte en una cuneta que esta agonía que [le] traspasa” (pág.222).  

Cap. xxiii (duración: unos días)
Julián consiente que Aurelia cumpla su condena en un convento en Filipinas. La mayoría de las mujeres cree que ella se resigna a su destino, pero está esperando el momento ideal para escaparse y reunirse con su hijo. Un día se escapa y vuelve a su antigua casa. Llama desesperadamente a su hijo desde fuera de su ventana. Gregorio se niega a contestar, porque su padre le ha dicho que necesite ser hombre. Aurelia sigue gritando hasta que entiende por fin que a su hijo le han hecho un lavado de cerebro contra ella. Ha perdido a su hijo definitivamente.

Cap. xiv (duración: un día)
Esperanza llega a casa con una amiga, después de salir del hospital. Es evidente al entrar que nadie ha estado allí “desde que pasó lo que pasó” (pág.227). Encuentra el abrigo de Aurelia. Le dice a su amiga que tiene confianza en su marido, y que cree de verdad que nada indecente ha pasado entre él y Aurelia. Le pregunta a su amiga acerca de Aurelia: cómo se la veía, cómo reaccionó cuando fue atrapada. Más tarde, se pone el abrigo de Aurelia y baja a la calle. Reflexiona en su vida y se da cuenta de que ella y su traición son la causa de todo el sufrimiento de Aurelia y Chano. Se pregunta si su esposo quiere suicidarse. Piensa en lo que le pasará por sus acciones injustificables.

Los trozos de la novela

Primer trozo (Cap. xxiii, págs. 224-25)
1. Los balcones de la “casa de al lado” se abrieron de par,
2. en par. Despuntaba el día, y a la terraza del Asilo se aso-
3. maron los ancianos.
4. -¡Gregorio! ¡Hijo!
5. Negras caballeras sueltas, blusas desabrochadas, ros-
6. tros afeados por el maquillaje corrompido, cercaron a
7. Chano.
8. -¿Qué buscas?
9. –Una ventana.
10. Gritaban allí mismo. Gritaba una mujer. Un chirrido
11. lacerante, que pudría la sangre.
12. Con la luz exterior, entró el alarido de Aurelia.
13. -¡Gregorio! ¡Hijo! ¿Me oyes?
14. –Que calle esa mujer. Daré todo mi dinero a quien
15. haga callar a esa mujer.
16. -¿Y qué te importa que grite? ¿Qué te va, ni te viene?
17. Los ancianos del Asilo se disputaban los mejores rinco-
18. nes, atraídos por el espectáculo de la calle.
19. Carmen, lloraba en su dormitorio, transida de pavor.
20. Le habían dicho que la madre de Gregorio había muerto y
21. ahora la oía gritar, bajo su propia ventana.
22. Dominando sus nervios Rosalía ordenó a Setefilla. Sal
23. por la puerta de atrás y avisa a la policía. Que se lleven a
24. esa mujer.
25. La de Paterna, no se movió.
26. -¿Acaso hablo en chino?
27. La otra continuó, impertérrita.
28. –En mi casa no tolero insolencias.
29. La criada desapareció, revestida de dignidad. Jamás se-
30. ría cómplice de la canallada de quitar a un hijo y su madre.
31. Refugiado en la torre, Gregorio pegaba la frente a los
32. ladrillos del suelo, los brazos sobre la cabeza, intentando
33. sofocar el grito de su madre.
34. Sentía el impulso de correr a su lado, de besar sus cabe-
35. llos, de alzarla de la tierra. Sin embargo, su padre había
36. dicho que era una mala mujer, tan despreciable y vil como
37. cualquiera de las mujeres de la “casa al lado.” Y a
38. Gregorio le costaba mucho que su padre no mentía.
39. -¿Me oyes?
40. Cada fibra del muchacho se alertaba con el grito.
41. –Tengo que ser un hombre. Mi padre no miente.
42. Apareció Carmen, a medio peinar, las trenzas deshe-
43. chas. Vio a su héroe derribado en el suelo y por vez pri-
44. mera se sintió la más fuerte.
45. Se arrodilló a su lado, lo estrechó contra su corazón.
46. ¡Déjame!
47. Ella siguió acunándole.
48. –Deja he dicho.
49. Su rechazo, sin embargo, era cada vez menos obsti-
50. nando.
51. Aurelia ya no gritaba.
52. De la calle subía un gemido sordo, una especie de la-
53. mento animal.

Escogí este trozo porque demuestra el dolor inaguantable que Julián ha causado a su familia. La desesperación de Aurelia mientras intenta estar con su hijo es insoportable de leer. Y el dolor y el conflicto interno de su hijo joven – forzado a elegir entre sus dos padres—me hizo llorar. Me impactó mucho este trozo; aunque todavía no tengo hijos, me imagino que esta situación sería la peor imaginable para una madre.

Segundo trozo (Cap. xxiv, págs. 229-30)
1.  Subió la cuesta de Plocia.
2.  El levante en calma, dejaban un peso opresivo. Los
3.  tranvías la rozaban.
4.  -¿Es que quiere matarse?
5.  Por ves primera medía su conducta, como si una fuerza
6.  poderosa la obligara a volverse hacia el pasado y enfren-
7.  tar sus consecuencias.
8.  Los actos de Chano --perdón, caída, miseria-- no hi-
9.  cieron sino enoblecerle a sus ojos. Ahora había sido
10.              cómplice de la condena de un inocente, crimen impulsado
11.               por la pobreza que les cercaba, de la que ella era respon-
12.               sable.
13.               Cruzó la calle. El bochorno dominaba el entorno. Halló
14.               refugio en la frescura de las murallas de Puerta Tierra.
15.               Estaba muy cansada. Había salido del hospital y no se
16.               había preocupado de aviar un poco de comida.
17.               El perfume del abrigo, avivó su mente.
18.               -Compraron a Chano para esto.
19.               Ahora, cuando apenas recordaba las facciones de Ma-
20.               nuel y su voz se había transformado en un eco, los hechos
21.               antiguos volvían para condenarla.
22.               Cerró los ojos.
23.               El carabinero que vigilaba el contrabando intentó auxi-
24.               liarle.
25.               - ¿Está enferma?
26.               Negó.
27.               Su malestar no podía aliviarse. Alzó una mano, y detu-
28.               vo un tranvía. Tomó asiento junto a la ventana.
29.               Cruzaron el barrio de San Severino, los jardines de
30.               Augusta-Julia, con sus flores marchitas, las viejas adelfas,
31.               lirios y jazmines.
32.               En San José, las puertas del cementerio aparecían
33.               abiertas de par en par. Como de costumbre, un coche fú-
34.               nebre aguardaba en la  entrada.
35.               - Ese pobre, ya tiene poco que hacer -comentó la via-
36.               jera instalada a su lado.
37.               Volvió la cabeza.
38.               Las campanas de la parroquia volteaban.
39.               - Cuando llegué el momento, ¿qué será de mí?
40.               Entrevió la calle de sus amores, el techo de la casa que
41.               cobijó sus citas.
42.               Aquellas horas felices, encadenaron estas hieles.
43.               Sintió un escalofrío y se cubrió con el abrigo de Aure-
44.               lia, su perfume la envolvió.

Este trozo lo elegí porque muestra cómo los efectos de la gran traición de Julián se manifiestan en un personaje secundario de la novela. Esperanza no estuvo involucrada en el plan de arruinar a Aurelia, pero al final de la novela, siente la misma culpa como si hubiera causado su muerte. Se culpa a sí misma por las muertes emocionales de su marido y Aurelia. Como Aurelia, Chano y Gregorio, se ve en este trozo que Esperanza también ha sufrido una herida mortal que no deja sangre.  

El tema
“No todas las heridas, incluso las que producen la muerte, dejan sangre.” (pág.179) Hay que considerar las decisiones cuidadosamente, porque una sola decisión egoísta puede herir gravemente a muchas personas.

Comentario personal
Me interesó mucho este libro, aunque termina de una manera muy triste e injusta. Además, no puedo decir que fue una experiencia agradable leer de la destrucción emocional de personas esencialmente buenas por el egoísmo de un solo hombre malo. Aunque la novela es dramática y emocionante (sería una buena película), trata de una historia desgarradora, con una conclusión que no soy capaz de imaginarme.
Sin embargo, Fórmica escribió esta novela para aclarar y rectificar los errores que veía en su sociedad. Su estilo de escribir es claro y facilísimo de entender. La autora no se esconde detrás del simbolismo o el lenguaje florido para entregar su mensaje. Es una novela valiente, y aunque es muy triste, es una obra de literatura importante y honesta que merece ser parte de este curso.