Thursday, September 2, 2010

Apartado A de La esfinge maragata

Trozo de La esfinge maragata por Concha Espina



Trozo

     No amaba este avaro la tierra como las mujeres de

Maragatería, con ese amor recio y generoso que da

la sal del llanto y del sudor para abono del surco en

los terrenos. Amaba el dominio y la riqueza con mez-

quinos alcances, dentro de una pasión raquítica y sin alas.

     Más duro de corazón y de mollera con los años, sentía

la embriaguez de las posesiones a lo grosero y sensual,

sin ternuras de enamorado, sólo con las voracidades

torvas del instinto.

     Su torpe codicia iba arrastrándose, lo mismo que un

reptil, por los barbechos, y en la estrechez de la mísera

tierra laborable y en el camino silencioso y triste de las

hendidas cabañucas romanas, hasta dar por chiripa en

una casa de adobes, en una recua y un rebaño.

     Ahora zumba el usurero, como un cínife, en torno a la

parcela de regadío donde Olalla y Ramona abren el

cauce regador.

     Hispan aspadas las dos mujeres sin resuello ni alivio en

la pesadumbre del trabajo, metidas hasta la cintura en

la rota, represando y corriendo el anhelado camino para

el agua.

--Dios os ayude--dice la trémula voz del tío Cristó-

bal desde el hoyo profundo de sus labios.


(p. 185)

 
EL ASUNTO

 
La narradora dice que tío Cristóbal no ama la tierra como las mujeres de la región maragata porque las mujeres tienen un amor más dedicado hacía ésta. En si el tío, lo único que le importa es conseguir más posesiones y poder.



Describe tío Cristóbal como hombre duro y viejo con avaricia fuerte que se hace más y más codicioso y cruel con los años que pasan. El tío, quien es el usurero de la región, tiene una obsesión desapasionada con las posesiones.



Llegó al campo de Ramona y Olalla y las vea trabajando duro. Ellas están trabajando a abrir un camino para el agua y casi no pueden respirar.



Tío Cristóbal saludó a las mujeres, diciendo “Dios os ayude."



LOS APARTADOS



El trozo tiene tres apartados:


A. Una descripción de la avaricia del tío Cristobal y una descripción indirecta de las maragatas: (ll 1-14) “No amaba este avaro la tierra…en una recua y un rebaño.”


B. Una descripción de lo que está pasando ahora con el tío y las mujeres en la estancia: (ll 15-21) “Ahora zumba el usurero…camino para el agua.”


C. Las palabras de tío Cristobal: (ll 22-23) “—Díos os ayude--…desde el hoyo profundo de sus labios”




Apartado A: La descripción del tío Cristobal “No amaba este avaro la tierra…y en una recua y un rebaño.” (II. 1-14)

 
Este apartado de cuatro frases nos da una descripción clara de la avaricia del tío Cristóbal. Además nos presenta con una descripción indirecta de las mujeres de la Maragatería en contraste con el tío.


En la primera frase del primer párrafo, la narradora comenta que el tío, y quizás todos los hombres maragatos, no tiene un amor ni verdadero ni apasionado hacía la tierra como las mujeres de la región. Las maragatas dan todo el corazón a la tierra; la narradora nos dice que las mujeres sacrifican la juventud, las lágrimas y “el sudor” (l. 3) como parte de su amor de la tierra, y por eso experimentan un amor más fecunda y “generosa” (l. 2) que el amor que tienen el tío hacía las posesiones. A través de esta comparación, se ve mejor la personalidad codiciosa del tío.


La segunda frase continúa con esta descripción poco favorecida del tío Cristóbal y su obsesión con el poder y el dinero. La autora nos presenta con el contraste directo del amor puro y bueno de las maragatas y este amor egoísta del tío.


Además la línea nos releva no solamente lo que ama don Miguel (“…el domino y la riqueza” [l. 4]), sino también la manera en que lo ama. Su amor tiene “mezquinos alances” y su pasión “raquítica” no tiene alas (l.5). Es decir que mantiene un amor desafectado y descuidado sin emoción fuerte.


En el segundo párrafo, la autora menciona la edad del tío, diciendo que con los años que pasan, él se pone más “duro de corazón” (l. 6). Tío Cristóbal, quien es un varón viejo y amargo, se siente una intoxicación de pasión, pero de una manera “groser(a) y sensual, sin ternuras” (l. 7) Su avidez lo ha deformado; ha cambiado en un hombre insensible y frío.


El tercer párrafo sigue con esta critica del tío con imagines aun más fuertes y negativas. Lo compara a un reptil (l. 11), una bestia fea que se arrastra en el suelo, por causa de “su torpe codicia” (l.10). La autora describe el camino de este reptil, “arrastrándose…por los barbechos” (l.10) del pobre pueblo sin sentimiento de responsabilidad por la tierra que posee. Se ve otra vez su avaricia enorme y su falta de sentimiento hacía la tierra maragata.


1 comment:

  1. Hola Katie,
    entiendo su frustración con poder"arreglar" las cosas de su blog como quiere; a mí a veces me sale muy bien y entonces en la siguiente entrada todo parece haber sido escrito por una demente... Allison Weaver es la que más sabe de los blogs, creo; pudiera ponerse en contacto con ella...
    Lo que tiene es un buen principio (aunque tiene que tener un poco de cuidado con la gramática). Todavía hay que concentrarse más en las palabras individuales y cómo funcionan en conjunto. No le pido hacerlo ahora, sino en el futuro con las otras partes del comentario; cuando publique mi versión ya verá lo que le sugiero. Lea también las versiones de sus compañeros...
    Dos cositas pequeñas -- no sé cómo llega usted a que el amor de los demás hombres maragatos es como el amor del tío Cristóbal; es el "tío Cristóbal," no Don Miguel... ;-)
    Dr. B-G

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